martes, 12 de noviembre de 2013

COMO EN CASA (reflexión en forma de cuento sobre un artículo).

Cuando los habitantes se cansaron de vivir en el pequeño pueblo junto al bosque y marcharon hacia la ciudad, sus casas de piedra, rústicas y vastas quedaron vacías y tristes. Buscaban nuevos empleos, trabajar en el campo era muy duro, los inviernos junto al bosque demasiado fríos y carecían de muchas comodidades.

En la ciudad encontraron cosas fabulosas: calles asfaltadas, hospitales, colegios... Todos los servicios que hubieran podido soñar. Algunos con más suerte que otros, encontraron nuevos empleos. Hubo quienes tuvieron que regresar al bosque pero esta vez para talarlo. En la ciudad hacían falta más y más materiales para seguir construyendo, para hacer papel...

Un bosque sin árboles, ya no era un bosque. Los animales se quedaron sin su espacio natural y buscaron un nuevo refugio: las casas de piedra, rústicas y vastas que habían quedado vacías. No era su hábitat, pero como no les dejaron elegir, allí se instalaron.

Con el tiempo los habitantes de la ciudad comenzaron a echar de menos su pueblo. Algunos perdieron sus empleos y los que lo mantenían no se sentían ya tan felices ni afortunados. Los hospitales y los colegios empezaron a funcionar mal y sus hijos ya no sabían ni lo que era el campo.

Decidieron volver al pequeño pueblo, pero cuando llegaron, vieron que en sus casas, ahora estropeadas, vivían otros propietarios. Todos, animales y personas, se encontraban desubicados, viviendo donde no les correspondía. Así pues se pusieron manos a la obra, reconstruyeron el pueblo y replantaron el bosque. En poco tiempo cada uno volvió a su lugar, donde por fin se sintieron como en casa.






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