lunes, 21 de octubre de 2013

MARIO MIRA (historia corta).

Mario Mira observa el mundo con sus ojos de niño y lo intenta comprender.
Si va al campo coge hierbas y flores, las huele, las toca y las llama por su nombre.
Los documentales son muy interesantes. Mario los escucha atento y si no entiende pregunta. Las respuestas giran en su cabeza.
El Universo le atrae especialmente, es tan grande, tanto que no tiene fin. ¿Cómo no va a tener fin? Se pregunta Mario y sigue pensando...
Hace poco se ha dado cuenta: las tablas de multiplicar tienen lógica! Las Matemáticas son un gran descubrimiento para él.
Mario Mira es un niño hablador. Su boca se llena con las palabras que aprende. Los libros le ayudan, están llenos de ellas. Sí, le gusta leer. Lee que lee, se da cuenta: aún le queda mucho por aprender.
Mario Mira va al colegio. D. Pepe Mequetrefe, su profesor, se queja: "Mario siempre está distraido", "Mario no para de hablar", "Mario es muy desordenado"...
Hay gente que no entiende a Mario Mira, mientras él sigue observando el mundo con sus ojos de niño.


A Toni, para que siga mirando y aprendiendo.

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA CRISIS A LOS 4 (pensamiento rimado).

Hay un tal Banco al que han rescatado.
Creo que es Pirata malo y ha naufragado.
En el fondo del mar su tesoro se perdió,
pobre de la gente a quien se lo robó.

Maravillas la del quinto
dice que va muy "ahogá",
a ver si tiene suerte y
también la van a rescatar.

Otro día por la tele oí que contaban,
en eso de las noticias que tanto hablan,
que al jefe de los colegios le encanta recortar
pero que no tiene ni idea de calcular.

En vez de sumar resta,
a ver como salimos de ésta:
Menos profes, menos tizas,
ya no hay ni plastelinas!

Con la derecha y la izquierda
aún no me consigo aclarar.
¿Y qué? Si hasta mamá dice
que ella no las sabe diferenciar.

Mi tío le contó a mi padre
que alguien lo despidió, no se por qué
pero estaba triste y creo que hasta lloró.
Yo no quiero que tú llores,
que ahora también me despido yo.

ADIÓS!





jueves, 10 de octubre de 2013

UN POEMA DE PACO TILLA (autobiografía inventada).

Paco Tilla Delmontón era un tipo normalito.
Ni gordo ni flaco, ni alto ni bajo.
El pelo tirando a castaño claro.
No es que fuera feo, aunque nadie le gritara "guapo!".

Para vestir se ponía camiseta y pantalón,
elegante él no era, era más bien comodón.
Comer le gustaba, ¿cómo si no?
En su menú no faltaba tortilla-de-patata
y un buen bocata-de-jamón.

Un libro, una peli, música, el campo, el mar...
De las cosas "sencillas" él solía disfrutar.
Normalmente sonreía, aunque si el día se le torcía
la cosa podía cambiar (nada que un abrazo a tiempo
no pudiera solventar).

Paco escribía poesía, pero luego la escondía.
Le daba vergüenza porque sabía que bueno no era.
Con el tiempo se dio cuenta: si a sus amigos gustaba
lo que hacía, esconderlo era tontería!

Se decidió a escribir lo que pensaba,
y aunque la GLORIA no ansiaba,
con trazos FUERTES prosiguió.

En su curriculum puso orgulloso:
"Soy poeta y soñador", y pese a no ser
un gran acierto una entrevista consiguió
Paco Tilla Delmontón.

Un señor muy entrajado ese día le preguntó:
"Sr. Tilla, este puesto no es para mediocres
y no es Vd. muy especial.
¿Por qué le debería contratar?"

Paco Tilla contestó:
"Vd. verá caballero yo soy muy normal
y la verdad que no me va nada mal.
Si me da trabajo se lo agradezco,
pero no me pida destacar.
Algunos somos lo que somos,
ni mucho menos, ni mucho más".

Sin vacilar y muy seguro,
al del traje aconsejó:
" Y mejor aflójese la corbata
que le aprieta el corazón".

Así obtuvo el puesto y muy contento trabajó.
En cada ratito libre algún poema escribió
Paco Tilla Delmontón.

A mi padre por leerme un millón de veces a Gloria Fuertes.



martes, 8 de octubre de 2013

GORTXO EL DRAGÓN (cuento corto que rima un poco).

Gortxo soñaba despierto 3 sueños a la vez ¿Que por qué 3? Ahora mismo te lo cuento.

Gortxo era dragón de buen corazón, de tamaño monumental y gruñido demencial. Pero era además un dragón muy especial. Tenía 3 pares de ojos, 3 narices y 3 bocas, repartidas en 3 grandes cabezas rojas. Sus 3 largos cuellos sostenían aquella algarabía. Los dientes jamás se los conté, pero seguro eran más de 100: largos, fuertes y afilados. Siempre que sonreía alguien salía espantado!

Últimamente Gortxo está de mal humor. Se le ve enfadado y menos hablador. Yo les pregunté a sus amigos si conocían la causa, pero tras una pausa... nadie me supo decir. Así que decidí preguntarle a él, digo yo que lo debe saber. Y así respondió: "No sé muy bien qué me pasa, me duelen 2 de mis cabezas, cuando leo me pesan".

No es que yo sea doctor, pero dí con la solución: Gortxo necesitaba gafas. Y le sientan fenomenal! En la cabeza del medio se las puso de sol para no desentonar. El dragón de 3 cabezas vuelve a ser el mismo. Feliz y alegre pasea de día y antes de dormir lee poesía.


Para Gorka y Natxo.


jueves, 3 de octubre de 2013

CAPITULO 8

Los dos niños salieron de la habitación cogidos de la mano. Sus caras sonrientes se reflejaron en el espejo y ambos se sintieron los más afortunados, felices y queridos del mundo. El vestido ya era lo de menos, al Príncipe no le hacía falta magia alguna para sentirse bien. Ahora tenía el valor para contárselo todo a sus padres y así lo hizo. Los Reyes, al contrario de lo que él había imaginado, se mostraron encantados de tener un hijo artista. Por su parte, Grandioso y Justa buscaron la forma de organizarse mejor y dedicarle más tiempo a la familia.

Tenéis que saber que la Fiesta del Príncipe Peque fue todo un éxito. Hubo baile, canto y  poesía. Como invitadas de honor acudieron la Sastresa Generosa y el Hada Rizada y entre los numerosos asistentes no faltaron la Panadera Dulce, el Arquero Valentín, la Bruja Rockera, la Niña Áfrika y la que os habla, la Juglar Damelú.

Por deseo expreso de los Reyes, la Sastresa y el Hada se mudaron a Palacio donde trabajaron en el taller real y nunca les faltó un dulce que compartir. Algunos dicen que cuando se hicieron mayores, Rizada y Peque se enamoraron y fueron felices por siempre jamás.

Y cuento contado este cuento se ha acabado, yo sólo espero que te haya gustado.

La Juglar Damelú.

FIN


miércoles, 2 de octubre de 2013

CAPITULO 7

Llegó el día en que el Príncipe Peque, acompañado por su madre la Reina Justa, entraron al taller para probarse el preciado traje. Mientras la Sastresa y la Reina hablaban sobre las telas y la confección del mismo, el Príncipe y el Hada, con sus alas bien escondidas bajo la ropa, esperaban en otra habitación.

Rizada pudo observar que, ciertamente, la cara del Príncipe reflejaba una gran tristeza. Se armó de valor y se atrevió a preguntarle – Príncipe Peque, ¿por qué pareces estar tan triste? 

Él levantó un poco la vista y le contestó – Tengo un secreto que a nadie puedo contar – y volvió a mirar al suelo cabizbajo.

El Hada no pudo contenerse y lanzó una gran carcajada.

- Pero, ¿se puede saber de qué te ríes?! – gritó el Príncipe enfadado.

- Perdona Majestad. Me río porque yo también tengo un gran secreto que no puedo compartir con nadie y estoy completamente segura de que es más grande que el tuyo – dijo el Hada convencida .

El Príncipe se sorprendió con las palabras del Hada, nunca nadie le había dicho algo parecido y la curiosidad le hizo preguntar - ¿Y cual es ese gran secreto? A mí me lo puedes contar.

- Está bien – contestó el Hada – Pero con una condición. Después me tienes que contar tu secreto.

El Príncipe dudó un poco, pero deseaba tanto conocer el secreto de aquella niña que aceptó el trato.

- Mira – dijo el Hada mientras desplegaba sus alas transparentes y brillantes como los diamantes.

El Príncipe con los ojos como platos se acercó a tocarlas – No puede ser real! ¿Eres un Hada? – le preguntó aún incrédulo.

- Sí, así es. Soy el Hada Rizada y vivo dentro del espejo mágico de la Sastresa, aunque lo que más deseo es convertirme en una niña, por eso escondo mis alas.

Esta vez fue el Príncipe quien lazó una sonora carcajada.

- ¿De qué te ríes tú ahora? Yo no le veo la gracia! – Gritó el Hada.

- No te enfades por favor. Es que tenías toda la razón, tu secreto es mucho más grande que el mío – dijo el Príncipe por fin sonriendo – Bien, ahora es mi turno. Siempre estoy tan triste porque en realidad yo de mayor no quiero ser Rey, a mí lo que me gusta es cantar, bailar y actuar, quiero se artista, no quiero gobernar. Pero me da miedo que mis padres se enfaden conmigo, así que me quedo sólo en mi habitación y allí, apartado de todos, ensayo canto, hago coreografías e interpreto obras de teatro.

Al finalizar, el Príncipe se sintió mucho mejor y, más aliviado, le preguntó al Hada si querría oírle cantar. Ella se mostró encantada y le dijo haciendo una reverencia – Sería un gran honor Su Majestad.

Peque cantó con una voz tan dulce y bailó con tanto sentimiento que el Hada emocionada, no pudo contener las lágrimas y aplaudió entusiasmada la actuación del Príncipe. Él corrió a abrazarla agradecido y le preguntó si le gustaría ser su amiga para siempre – Claro que sí – contestó ella feliz.

Entonces ocurrió algo mágico, las alas del Hada comenzaron a esfumarse lentamente hasta desparecer por completo convirtiéndola en una niña de verdad.

- Gracias Peque! Tu amistad sincera me ha liberado del espejo para siempre – y volvieron a abrazarse. Pero algo entristecía ahora a Rizada, ya no era un Hada y no podría usar la magia del espejo para ayudar a la Sastresa. ¿Qué sucedería ahora?

(continua...)



martes, 1 de octubre de 2013

CAPITULO 6

La fama de la Sastresa era ya tan grande que había llegado hasta el Palacio del Rey Grandioso y la Reina Justa. Ellos eran unos maravillosos gobernantes, siempre trabajando por el bien de los habitantes de País Medieval, pero estaban muy preocupados por su hijo, el Príncipe Peque. Ser Reyes les requería pasar mucho tiempo en el despacho ocupándose de las miles de cosas que ocurrían en su Reino, así que a veces les costaba sacar tiempo para estar tranquilamente en familia, hablar y jugar con su hijo. El Príncipe Peque se había convertido en un niño solitario y triste, no quería jugar con los otros niños de Palacio y se pasaba las horas en su habitación. Nadie en País Medieval conocía el motivo de aquella tristeza, ni siquiera sus padres.

"Toc-toc-toc", sonó la puerta del taller. Cuando la Sastresa la abrió se quedó perpleja y sin saber qué decir. La que llamaba tan insistentemente era la Reina Justa en persona.

- Buenos días, Su Majestad – saludó por fin la Sastresa haciendo una reverencia - ¿En qué puedo ayudarla?

- Buenos días Generosa, necesito que confecciones un traje para mi hijo el Príncipe Peque. Preparamos una fiesta es su honor para dentro de tres días en Palacio.

- Pe… pero…, Su Majestad, en Palacio trabajan los mejores sastres del Reino – balbuceó la Sastresa.

- Sí, así es – afirmó la Reina - Pero no quiero al mejor sastre, quiero que tú confecciones el traje. Mi hijo está triste y no conocemos el motivo, le preparamos esta fiesta para intentar animarle, y sé que tus ropas no sólo sirven para vestir, también ayudan a quienes las llevan a sentirse mejor y ser felices.

- Será un gran honor Majestad – dijo finalmente la Sastresa y se despidieron.

Generosa y Rizada se pusieron rápidamente manos a la obra , apenas tenían un par de días para coser un traje que hiciera feliz al Príncipe. Como de costumbre, cosieron mientras cantaban “tela y tijeras, aguja e hilo con mucho cariño coso tu vestido”.

(continua...)