Hola! Permite que me presente. Me llamo Damelú y soy una
Juglar. Mi trabajo consiste en ir de pueblo en pueblo, recorriendo el mundo,
haciendo juegos malabares y contando historias para entretener y hacer feliz a
la gente que me quiera escuchar. Conozco miles, quizás millones de historias,
de amor, de aventuras, algunas tristes y muchas divertidas, pero hoy, si te
apetece, te voy a contar una historia mágica. Se titula: “El Hada Rizada y la Sastresa Generosa ”.
No hace muchos ni pocos años, en un País no muy lejano pero
tampoco cercano llamado Medieval, vivía la Sastresa Generosa.
Trabajaba cosiendo, remendando y diseñando vestidos, gorros, blusas y
pantalones. Era muy humilde y tan generosa que cuando sus clientes le
preguntaban el precio, ella siempre respondía sonriendo y guiñando un ojo “con
poco me apaño cariño” y ellos le pagaban con lo que podían. Eso sí, nunca se
olvidaban de dejarle algún dulce, porque la Sastresa también era muy golosa.
Un día la
Sastresa tuvo que ir a la tienda a comprar un espejo donde
los clientes se pudieran mirar cuando fueran a probarse la ropa a su taller.
Como no disponía de mucho dinero decidió comprar el más barato. Parecía algo
viejo, estaba medio olvidado en un rincón de la tienda y cubierto de polvo. “Con
una buena limpieza quedará fenomenal” pensó ella. El tendero, que no sabía muy
bien cómo había llegado ese raro espejo a su tienda, decidió no cobrarle a
cambio de que ella le arreglase un par de delantales que ya tenía muy
desgastados.
Cuando llegó a casa lo colocó en su lugar y lo limpió con
mucho cuidado. Enseguida se puso a trabajar mientras cantaba su canción: “tela
y tijeras, aguja e hilo con mucho cariño coso tu vestido”. Y así cosió y cantó
durante horas, hasta que, al hacerse de noche tuvo que encender algunas velas.
Al pasar junto al espejo oyó un pequeño ruido, se colocó bien las gafas y se
acercó. Una extraña lucecita brillante parecía resplandecer dentro del espejo.
- Hola Sastresa Generosa, soy el Hada Rizada! Vivo dentro
del espejo y mi trabajo consiste en ayudar a su propietario con mi magia.
- Bienvenida a casa Hada Rizada – consiguió pronunciar finalmente
la Sastresa.
Aquella noche la Sastresa a penas pudo dormir. Aunque ella
siempre había creído en la magia, nunca imaginó que algo así le pudiera
suceder.
(continua...)
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