Al día siguiente la Sastresa Generosa
esperaba a la Panadera Dulce ,
a quien le había arreglado una blusa.
- Pruébatela – le dijo la Sastresa a la Panadera – Seguro que te
gusta como te queda, es muy cómoda para que puedas trabajar sin problemas.
- No creo… Con lo gordita que estoy nada me sienta bien.
Parezco una bolita de pan – Dijo poniendo mala cara.
- Ay Dulce, no digas eso. Yo no te veo así. Yo lo
que veo son unos brazos y unas manos fuertes que amasan con amor el pan y los
dulces más buenos que he probado jamás.
Las palabras amables de la Sastresa cambiaron la
cara de la Panadera y c uando se miró en el espejo se vio más esbelta y guapa que nunca.
- Oh Generosa! Muchas gracias. Tenías razón, la blusa te ha
quedado perfecta – Le dijo - ¿Cuánto te debo?
- Ya lo sabes Dulce… – dijo la Sastresa y añadió con un
guiño - Con poco me apaño cariño.
El Hada le hizo una simpática reverencia y ambas
compartieron aquellos sabrosos dulces. Después continuaron con su trabajo
mientras las dos cantaban a dúo “tela y tijeras, aguja e hilo con mucho cariño
coso tu vestido”.
La noche pasó y amaneció un nuevo día. La Sastresa y el Hada esperaban
al Arquero Valentín, a quien le habían confeccionado un traje.
- Buenos días Generosa – dijo el Arquero.
- Buenos días! Espero que te guste tu nuevo traje, es
elástico para que puedas moverte rápidamente con él.
- Ummmm… no sé. Siempre me veo tan delgado que no me gusta
ninguno de mis trajes, parezco un fideo con pantalones.
- ¿Un fideo? Pero Valentín, tú eres el arquero más ágil y
con más coraje que conozco. Eres capaz de correr veloz y esconderte tras un
árbol sin que nadie te vea.
Se miró al espejo y una sonrisita se dibujó en la cara del
Aquero quien jamás antes se había
sentido más orgulloso y fuerte.
- Gracias Generosa. Eres maravillosa! – le dio un beso y le preguntó - ¿Cuánto te debo?
- Ya lo sabes Valentín… – dijo la Sastresa y añadió con un
guiño - Con poco me apaño cariño.
Antes de marcharse, el Arquero le dejó un ramo de flores que
había recogido en el bosque y una bolsa con muchas golosinas.
- Lo has vuelto a hacer Rizada!!! Todos se ven mejor en este
espejo mágico. ¿Nos comemos las golosinas? – dijo la Sastresa. El Hada aceptó
encantada y se las comieron casi todas antes de continuar cosiendo y cantando
“tela y tijeras, aguja e hilo con mucho cariño coso tu vestido”.
(continua...)
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