miércoles, 25 de septiembre de 2013

CAPITULO 2

Al día siguiente la Sastresa Generosa esperaba a la Panadera Dulce, a quien le había arreglado una blusa.

- Pruébatela – le dijo la Sastresa a la Panadera – Seguro que te gusta como te queda, es muy cómoda para que puedas trabajar sin problemas.

- No creo… Con lo gordita que estoy nada me sienta bien. Parezco una bolita de pan – Dijo poniendo mala cara.

- Ay Dulce, no digas eso. Yo no te veo así. Yo lo que veo son unos brazos y unas manos fuertes que amasan con amor el pan y los dulces más buenos que he probado jamás.

Las palabras amables de la Sastresa cambiaron la cara de la Panadera y cuando se miró en el espejo se vio más esbelta y guapa que nunca.

- Oh Generosa! Muchas gracias. Tenías razón, la blusa te ha quedado perfecta – Le dijo - ¿Cuánto te debo? 

- Ya lo sabes Dulce… – dijo la Sastresa y añadió con un guiño - Con poco me apaño cariño.

La Panadera le dejó una bolsa llena de pan y dulces que ella misma había preparado en su horno. En cuanto se fue, la Sastresa corrió al espejo - Hada Rizada ya puedes salir. Tu magia funciona! Dulce se ha marchado feliz. Muchas gracias por ayudarme.

El Hada le hizo una simpática reverencia y ambas compartieron aquellos sabrosos dulces. Después continuaron con su trabajo mientras las dos cantaban a dúo “tela y tijeras, aguja e hilo con mucho cariño coso tu vestido”.
La noche pasó y amaneció un nuevo día. La Sastresa y el Hada esperaban al Arquero Valentín, a quien le habían confeccionado un traje.

- Buenos días Generosa – dijo el Arquero.

- Buenos días! Espero que te guste tu nuevo traje, es elástico para que puedas moverte rápidamente con él.

- Ummmm… no sé. Siempre me veo tan delgado que no me gusta ninguno de mis trajes, parezco un fideo con pantalones.

- ¿Un fideo? Pero Valentín, tú eres el arquero más ágil y con más coraje que conozco. Eres capaz de correr veloz y esconderte tras un árbol sin que nadie te vea.

Se miró al espejo y una sonrisita se dibujó en la cara del Aquero quien jamás antes se había sentido más orgulloso y fuerte.

- Gracias Generosa. Eres maravillosa! – le dio un beso y le preguntó - ¿Cuánto te debo? 

- Ya lo sabes Valentín… – dijo la Sastresa y añadió con un guiño - Con poco me apaño cariño.

Antes de marcharse, el Arquero le dejó un ramo de flores que había recogido en el bosque y una bolsa con muchas golosinas.

- Lo has vuelto a hacer Rizada!!! Todos se ven mejor en este espejo mágico. ¿Nos comemos las golosinas? – dijo la Sastresa. El Hada aceptó encantada y se las comieron casi todas antes de continuar cosiendo y cantando “tela y tijeras, aguja e hilo con mucho cariño coso tu vestido”.
(continua...)

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